El granizo es uno de los grandes enemigos de los agricultores. Toda su cosecha puede perderse en solo unos minutos. Además, Aragón es una de las comunidades con más riesgo de sufrir los destrozos de las granizadas en España, con la agravante de que se recolectan productos sensibles como la uva en Cariñena o el melocotón de Calanda. Para minimizar los daños, se puso en marcha en 2003 la Mancomunidad para la lucha antigranizo en Aragón, que en 2006 cambió su forma jurídica a Consorcio. Sin embargo, esta entidad no ha estado exenta de quejas y controversia: unos alegan que el sistema antigranizo produce sequía en sus campos, otros dicen que no es eficaz y muchos protestan de que se modifique artificialmente la atmósfera. Lejos de ser la solución definitiva contra el granizo, ha generado un gran clima de crispación entre los agricultores.

El Consorcio Antigranizo de Aragón está constituido actualmente por las comarcas de Valdejalón, Calatayud, Bajo Aragón – Caspe y Campo de Cariñena, además del Ayuntamiento de Cariñena, que les ofrece la sede central. Pero no siempre ha sido así. A principios de década, también estaban adheridas al consorcio las comarcas de Campo de Daroca, Bajo Aragón y el Jiloca, que lo han abandonado tras la presión de numerosos pueblos y agricultores que no ven con buenos ojos las prácticas del consorcio.
El sistema antigranizo ha dispuesto 52 generadores (debido a las bajas ahora están en activo 32) sobre las comarcas suscritas que arrojan yoduro de plata a la atmósfera, mediante la combustión de gas propano y una disolución de acetona. El método consiste en la denominada siembra de nubes, que explica Rafael Requena, delegado de AEMET en Aragón: “El yoduro de plata es una sal que cristaliza de forma hexagonal, como el agua. Lo que se pretende con ello es aumentar los núcleos de condensación de la atmósfera, es decir, que haya más cristalitos de hielo y que sean más pequeños. De esta forma los daños sobre las cosechas serían menores”. Sin embargo, la Organización Meteorológica Mundial recalca que la siembra de nubes es una “tecnología en desarrollo que todavía trata de lograr una base científica sólida” y, respecto a su uso contra el granizo, subraya que “la evaluación de resultados ha sido difícil y su eficacia continúa siendo discutible”. “Siempre será complicadísimo comparar que hubiera pasado sin utilizar el yoduro de plata, porque no hay dos nubes iguales. No es fácil sacar conclusiones”, destaca Rafael Requena acerca del sembrado de nubes.
En el Consorcio Antigranizo de Aragón llevan 15 años aplicando el método y creen en sus resultados. “La eficiencia está plasmada a nivel teórico y a nivel práctico cada organización que lleva a cabo la lucha antigranizo tiene sus experimentos y sus experiencias”, cuenta Fernando Peligero, gerente del consorcio. A nivel público, solo hay 2 redes antigranizo en España, en Aragón y en Madrid, aunque esta última posee recursos muy inferiores a la aragonesa. El consorcio aragonés goza de una colaboración con el Grupo de Física de la Atmósfera de la Universidad de León, pionero y referencia en investigación de métodos antigranizo. Esta universidad implantó en 2007 un radar meteorológico en la base aérea de Zaragoza, especialmente diseñado para detectar las tormentas de granizo. Cuando en León descubren una tormenta con riesgo de granizo, avisan al Consorcio, que, mediante un ordenador central situado en Cariñena, activa las estufas de yoduro de plata. El mismo grupo de la Universidad de León controlaba un sistema similar en Lleida, que fue suprimido en 2004 por las protestas de los agricultores, que alegaban que provocaba sequía y era inútil.

Una Inversión Importante
La lucha antigranizo supone un esfuerzo económico grande para las comarcas adscritas al consorcio. De hecho, la inversión anual de la asociación suele fluctuar entre los 300.000 y los 500.000 euros, sin resultados garantizados.

La Organización Meteorológica Mundial recuerda que “las incertidumbres hacen que las inversiones en esa esfera conlleven riesgos considerables”. Más tajante es Benito Fuentes, físico y meteorólogo de AEMET: “Coges ese dinero, lo tiras a la basura y te sirve lo mismo que gastarlo en la lucha antigranizo. Cuando el granizo dice de caer, cae. Esto es como cuando decía Mariló Montero que chupando un limón se curaba el cáncer”. En la misma línea argumenta Miguel Ángel Saz, investigador responsable del grupo de referencia del Gobierno de Aragón (Clima, agua, cambio global y sistemas naturales): “A mí me suena más a efecto placebo que a otra cosa. Es mejor invertir el dinero en un seguro que en eso, porque el granizo es un fenómeno muy local y aleatorio, y difícil de predecir”, que añade que “hace falta mucha más investigación en el ámbito”. Desde el campo, Ana Barra, agricultora de Used, tampoco cree que la inversión esté justificada: “El año que más apedreó aquí estaban las estufas y se vio afectada la cosecha de medio término. En Maluenda, en 2006, se destrozaron todos los tejados del pueblo y también estaban las estufas”.
José Luis Sánchez, investigador del Grupo Física de la Atmósfera de la Universidad de León, realizó un estudio con el caso del antiguo sistema antigranizo de Lleida, comparando los periodos 2001-2004 (con el antigranizo activado) y 2005-2009 (sin lucha antigranizo). Sus conclusiones fueron que el yoduro de plata disminuye la energía cinética de las piedras entre el 27% y el 43%, y el número de piedras entre el 10% y el 28%. “Un trabajo como ese tendría que analizar situaciones atmosféricas similares y comparar la precipitación entre las dos. No podemos hacer una comparación sobre el granizo en situaciones atmosféricas diferentes. Y, además, los periodos son muy cortos para un análisis”, contrapone Miguel Ángel Saz. El Gobierno de Aragón, debido a las protestas de agricultores, retiró una subvención de 60.000 euros anuales al Consorcio Antigranizo en 2015, y actualmente solo recibe una ayuda de 24.000 euros por parte de la Diputación de Zaragoza. El resto, lo pagan los municipios de las comarcas que constituyen el consorcio.

¿Daños Colaterales?
Más allá de la efectividad o no del método para paliar el granizo, la polémica más palpable entre los agricultores es la sequía que, según ellos, puede provocar el yoduro de plata. “Llevamos 5 años de sequía y se nota sobre todo en la zona desde Teruel hasta Molina de Aragón, pasando por la Comarca de Daroca. En los pueblos un poco más alejados sí que llovía. Salvo la sequía del año pasado, que fue general, las demás solo afectaban a una zona concreta, donde había más estufas antigranizo”, protesta Ana Barra, agricultora de Used, en el Campo de Daroca, comarca que abandonó el consorcio el pasado año. Por ello, se ha constituido la asociación “¿Quién seca nuestros campos?”, que denuncia las emisiones de yoduro de plata, tanto desde generadores como desde supuestas avionetas que vuelan clandestinamente. En Soria, la asociación AVIMON también se ha movilizado en contra de las avionetas y las estufas antigranizo dispuestas en la zona fronteriza de Aragón. “¿La penicilina cura o mata? Pues el yoduro de plata es lo mismo. Cuando sueltas a la atmósfera un montón de yoduro de plata, que son núcleos de condensación, las gotas se quedan en nada y no precipita”, expone Raúl Lozano, presidente de AVIMON. Sin embargo, Fernando Peligero, gerente del Consorcio Antigranizo de Aragón lo niega: “La siembra de nubes nunca puede producir sequía, al contrario. En todo caso puede precipitar más agua”.
En AEMET, reciben consultas a menudo sobre el tema, tanto que han creado un grupo de trabajo para tener un argumentario que responda a las peticiones de los agricultores. “En un tipo de nubes, como las de lluvia cálida en zonas tropicales, el aumento de núcleos de condensación podría provocar una disminución de la precipitación. Pero tendría que ser con altas concentraciones de núcleos de condensación, no con una estufa o una avioneta que suelte un poco de yoduro de plata. Pero este caso es el contrario, porque se da el proceso de lluvia fría, y las nubes de tipo frío tienen cristalitos de hielo y no gotas líquidas, como en las zonas tropicales. En este caso, si aumentas los núcleos de condensación, lo que vas a conseguir, si lo consigues, es aumentar la precipitación, pero no disminuirla”, argumenta Rafa Requena, delegado de AEMET en Aragón. El descenso de la precipitación en la zona de Gallocanta es real, como cuenta Miguel Ángel Saz, investigador de la Universidad de Zaragoza, pero él tampoco cree que derive del yoduro de plata: “En Gallocanta hay una tendencia descendente acusada de la precipitación desde los años 50, cuando no había estufas. Llueve entre un 20% y 25% ahora que en los años 50. Habrá alguna causa atmosférica que lo provoque que hay que estudiar. En el siglo XVI en Bélgica se quemaba a las brujas porque decían que hacían que no lloviese o lloviese de más, y ahora se achaca a las estufas y avionetas que deshacen las nubes”.
De todos modos, el secretismo en torno al Consorcio Antigranizo de Aragón también alimenta las sospechas de los agricultores. Parece una sociedad fantasma: no tiene página web, la información en la web del Gobierno de Aragón está muy desactualizada y no han publicado ningún informe sobre el funcionamiento de la red de quemadores antigranizo. Preguntado acerca de la distribución de las estufas, el gerente, Fernando Peligero, no quiso compartir la información para este reportaje: “La distribución no la puedo compartir porque hemos tenido muchos actos vandálicos. Basta con que alguien de esta gente vea donde está un recinto con un generador para que vengan y nos lo destrocen”. Tampoco quiso enviar documentación de los días y horas que han estado en funcionamiento los generadores los últimos años, algo que ni siquiera comparten con los miembros del consorcio. “A través de la Comarca de Daroca, se pidió documentación sobre el consorcio y no nos la quisieron dar”, lamenta la agricultora de Used Ana Barra, que también relata una curiosa anécdota: “Cuando quitaron aquí las estufas, en Langa del Castillo llamaron al consorcio porque las querían. Los del consorcio iban a hacer una charla explicativa y cuando se enteraron de que iban a bajar los de la asociación ´quién seca nuestros campos` la anularon”.
Avionetas Antigranizo, ¿una Leyenda Urbana?
Además de las estufas, los supuestos vuelos de avionetas antigranizo traen de cabeza a muchos trabajadores del campo. Estos vuelos no son exactamente una leyenda urbana, ya que se realizan oficialmente en varios países y la técnica que utilizan es el sembrado de nubes mediante yoduro de plata, igual que con los generadores. El método debería ser más eficaz, aunque también más caro, al tener que pagar la avioneta y a un piloto experto que se adentre entre las nubes. En España, actualmente no existen estos vuelos (al menos de manera pública), pero son multitud las denuncias y vídeos de agricultores, que aseguran que espantan las nubes. “Hay declaraciones de agricultores de Mendoza (Argentina) y de agricultores de Soria, que ninguno usa Google, y dicen lo mismo: se pone tormenta, pasa una avioneta, pierde intensidad la nube, se convierte en una corriente de aire y ya está. Y eso les pasa en Argentina y les pasa en Los Rábanos”, denuncia Raúl Lozano, de AVIMON. “Las avionetas las tenemos grabadas, están, existen. Nosotros preparamos informes de los días que las habíamos visto, con las horas exactas, y nos dijo la Guardia Civil que tenían permiso de fotografía, siendo días nublados”, asevera Fernando Sánchez, presidente de la asociación “¿Quién seca nuestros campos?”.
La pregunta del millón de los agricultores es quién se encarga de esas supuestas avionetas. “Si lo supiera, después de 30 años que llevo detrás del tema, está conversación no existiría”, responde Raúl Lozano. Lo que sí se sabe es que las avionetas antigranizo ya volaron sobre Aragón en una campaña experimental del Ministerio de Agricultura y la DGA durante los años 1984 y 1985, como demuestra este informe de la OCU. Para la realización de este reportaje se ha preguntado a la empresa búlgara Storyproject, que comercializa bengalas de yoduro de plata para avionetas, y ha asegurado que en España no tiene clientes, pero en Argentina se usa el producto sin problema desde hace años.
¿La Lucha Antigranizo Contamina?
Al igual que con la eficacia del sembrado de nubes, en este aspecto también hace falta mayor investigación. Hasta el momento, las investigaciones científicas publicadas apuntan a que las cantidades existentes de yoduro de plata en el aire en las zonas donde se siembran nubes son muy pequeñas. Además, el yoduro de plata no es soluble en agua, por lo que tampoco contaminaría el agua de lluvia. “El yoduro de plata no provoca ningún tipo de afección medioambiental”, destaca Fernando Peligero, gerente del Consorcio Antigranizo de Aragón. Sin embargo, la Weather Modification Association (WMA) advierte que puede ser tóxico para pequeños organismos, así como para peces y otros seres acuáticos. El servicio público de salud estadounidense estableció un límite de 50 microgramos de plata por litro de agua, pero en otros países como España no hay ningún tipo de regulación para el agua, aunque en determinadas Comunidades Autónomas como Aragón sí hay un límite de plata en los suelos.
Tras las quejas de los agricultores aragoneses, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) está realizando un estudio sobre los niveles de yoduro de plata en la zona de Gallocanta, así como sus efectos sobre el clima y el medio ambiente. “Las concentraciones que, de momento, hemos visto en los suelos no son altas. Solamente se superan algunos límites de los más restrictivos en las zonas que están a pocos metros de los generadores”, explica Jesús Causapé, uno de los responsables de la investigación del IGME. “Ahora estamos terminando un muestreo a gran escala para analizar las diferencias entre provincias de Castilla, que tiene prohibidas las estufas, y de Aragón”, prosigue Causapé. Sobre la modificación del clima, el investigador resalta que no se centran en el proceso físico de las nubes, sino en un análisis exhaustivo de las precipitaciones en la zona: “Si la tendencia de las lluvias en Castilla es distinta de la tendencia en Aragón, nos está diciendo que las estufas pueden tener algo de influencia”. Todavía no hay resultados concluyentes del estudio, al que le quedan varios años para completarse, pero de momento actualizan la información obtenida una vez al año. “Nosotros hablamos tanto con agricultores como con el consorcio. Dimos una charla una semana a los agricultores en Molina y a la semana siguiente hablamos con el consorcio en Cariñena. Para los mismos resultados, cada uno de los grupos saca sus propias conclusiones”, acentúa Causapé.

No obstante, la modificación artificial del tiempo es un fenómeno muy poco controlado en España. El artículo 3 del Reglamento del Dominio Público Hidraúlico establece que las confederaciones hidrográficas son las encargadas de otorgar autorizaciones para la “modificación de la fase atmosférica del ciclo hidrológico”, pero desde la Confederación Hidrológica del Ebro afirman que no realizan autorizaciones desde hace años. “Queremos que se haga un debate público y se tenga en cuenta a la sociedad civil. El problema que veo es que esto siempre está escondido. Todas las campañas experimentales oficiales que ha habido de modificación climática han estado escondidas y han salido a la luz recientemente”, señala Jordi Brotons, colaborador de la revista de Ecologistas en Acción. En AVIMON y ¿Quién seca nuestros campos? también se oponen a la modificación artificial del tiempo. “Yo prohibiría cualquier tipo de modificación atmosférica. Creo que no podemos jugar a ser dioses, la naturaleza es muy sabia, y el granizo, aunque jorobe nuestras cosechas, no deja de ser agua. Todo lo que echemos arriba al final cae, lo aspiramos, lo bebemos y lo comemos. Yo creo que debemos tener un poco más de cuidado”, concluye Raúl Lozano, presidente de AVIMON.